En el 2025 el FIDEO (Festival Intergaláctico de Escritores Oficial) inició la itinerancia en la ciudad de San Salvador de Jujuy, siendo los anfitriones el equipo de Wayco Libros. Compartimos la palabra en primera persona de esa épica norteña.
Desde hace un tiempo veníamos observando en Jujuy una especie de silencio. Y esto principalmente por una cuestión política que se ve reflejada en la cultura. Y mucho más acentuado en la literatura o el arte escrito porque, si bien todas las artes o expresiones culturales están sufriendo una pérdida de espacios y fomentos, la literatura ya venía bastante golpeada con la crisis del papel y el consiguiente bajo sostenimiento de la bibliodiversidad; además de la falta de colectivos a nivel regional que puedan expresar necesidades conjuntas con incidencia, o pensar más allá del zaguán del proyecto propio. De ahí el deseo genuino y casi desesperado por encontrar un lugar donde nuestro hacer dialogue, donde podamos encontrarnos otra vez, tomar conciencia de quienes siguen produciendo, de quienes tienen emprendimientos asociados a lo literario y lo gráfico (que es algo que siempre estamos mirando, cuando proponemos ferias editoriales más pequeñas incluso), de quiénes están disponibles para debatir criterios, y ven en estas instancias una forma de emparentarse más que de instituirse.
A nivel de la gestión hay una saga de experiencias bien locas, como una comedia del absurdo o una comedia de puertas (sobre todo las que se cierran). Fue darse de golpe con un panorama muy complejo en el intento de garantizar lo mínimo a autores y editores que se dan cita.

Cuando pudimos estar en el FIDEO 2024, la idea de un festival itinerante circuló con fuerza, debido a que el festival y su feria (FEI), con una impronta muy marcada y una construcción arraigada de escritorxs y editorxs que acompañan año a año, estaban siendo sostenidas por sólo dos gestores. Y en otros lugares nuestros emprendimientos tienen más integrantes, y la percepción de comunidad estaba en el aire. Esto es muy importante: es perfectamente lícito y hasta necesario pensarnos como una zona más amplia, que justo por ello puede tener una incidencia más potente con anclaje en ideas y realidades compartidas. En la última noche de ese FIDEO del 2024, en la cena de despedida, mientras apurábamos el último trago antes de ir a la terminal, bromeamos con hacerlo en Jujuy. Puede no parecer importante que se nos ocurriera y que finalmente sucediera. Pero la impresión de lo fracturado que anda todo en esta provincia desde que se inició un plan de persecución más agresivo, descarnado e impune a cualquier intento de oposición, nos hace tener la sensación de que fue un poco épico; un festival que hicimos con todo en contra, menos, ¡menos! la solidaridad de la comisión directiva del CEDEMS (Centro de Docentes de Enseñanza Media y Superior) que brindándonos los alojamientos hicieron del festival algo finalmente posible.


Un párrafo para mencionar lo grato de haber sido puente para que se visibilicen las obras de Ernesto Aguirre y Luciana Zarzoso, esa sensación de estar uniendo mundos queridos. Qué lindo ver autores de otras provincias buscando los textos de Ernesto. Las banderitas de un corazón de pronto haciendo hinchada.


De todo el festival se pueden extraer mensajes en botellas: entender que necesitábamos escuchar esas voces que venían de diversos territorios a decirnos que estaban aquí, que entendían lo que significaba, que en Jujuy de pronto podía ser. O que contábamos con una hermandad en llevar y traer sillas y mesones, en tirar una luz o mejorar alguna cosa. O que: así como se abre una escucha también se crea un lugar, virtual y simbólico. Ya el último día, deshechos completamente, decíamos: podemos ir a dormir en paz, el festival sucedió tal como, o quizás mejor de lo imaginado.


Hay un brillito en esto de sentir cierta expansión del proyecto pequeño que sostenemos. Una sensación de derramarse para volverse a concentrar. Un mapa de caras, gestos, mesones de feria, foquitos, papelitos, tendederos de dibujos y frases, libros por todas partes, que ojalá perdure por mucho en este norte del sur, en esto que es mucho más que una postal pintoresca. Ojalá en un tiempo podamos decir: somos un colectivo interprovincial de tantas librerías y editoriales, con tantxs narradorxs y tantxs poetas, y queremos seguirnos encontrando aquí, donde tenemos nuestro centro neurálgico, que no es en una gran urbe: es un polvoriento patio transido de mixturas y desigualdades, contradicciones y prepotencia de trabajo.


Y queremos seguir haciendo más, y mejor.
Todo esto podemos pensarlo ahora. Porque cuando sentimos que había que hacerlo no nos preguntamos nada.
Gracias Zai y Dani por subir el festival a este valle herido.


